Política Perú

Ínfulas de esbirros

El 21 de agosto de 1898 don Manuel González Prada da una conferencia sobre política que bien podría escucharse hasta el día de hoy. Cada palabra de hace 122 años resuenan en las actuales circunstancias.

Por supuesto que cuando don Manuel habla sobre agrupaciones políticas, caudillos, guerras civiles y deberes, no se obtienen medias palabras, reticencias ni tiros solapados: expresa clara y toscamente sus ideas, atacando de frente a los malos hombres públicos.

Se pregunta: 

¿Qué fueron por lo general nuestros partidos en los últimos años? 
Sindicatos de ambiciones malsanas, clubs eleccionarios o sociedades mercantiles.

¿Qué nuestros caudillos?
Agentes de las grandes sociedades financieras, paisanos astutos que hicieron de la política una faena lucrativa o soldados impulsivos que vieron en la Presidencia el último grado de su carrera militar

Pardo incurrió en errores, iniciada la bancarrota por Castilla, continuada por Echenique y rematada por el Ministro Piérola. Así la decadencia del poder tiene siglos de orfandad.

Para muchos, la política peruana, es el arte de comer en todas las mesas y meter las manos en todos los sacos.

Todos sabemos la historia de los Congresos peruanos, desde el que humildemente se arrodilló ante Bolívar para conferirle la dictadura hasta el que sigilosamente concede el premio gordo a la fructífera virginidad de un tartufo.
(Información suplementaria: tartufo significa hombre hipócrita y falso).

¡En 25 años de preparación y disciplina no alcanzaron a definir sus ideas ni a educar una media docena de hombres capaces de regir los ministerios!

Manuel González Prada

En nuestros cuerpos legislativos, en esa aglomeración de incapaces, hubo casi siempre la feria de intereses individuales, muy pocas veces la lucha por una idea ni por un interés nacional.

El Cacerismo y el Pierolismo que no deben llamarse partidos homogéneos sino agrupaciones heterogéneas, acaudilladas por dos hombres igualmente abominables y funestos. Cáceres representaba los intereses de Grace, Piérola los negocios de Dreyfus.

La pobreza sube a tanto que el hambre concluirá por llamarse un hábito nacional.

Manuel González Prada

La política peruana sigue siendo despilfarro económico, pandemónium político, desbarajuste militar, rapiña casera y la peor de todas las tiranías, la tiranía con máscara de legalidad.

Cuando dos hombres civilizados apelan a duelo, el vencedor tiende la mano al vencido; cuando un par de caníbales se disputan la misma presa, el vencedor se come presa y vencido. Esa es la política peruana.

18 de setiembre 2020

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