Neuronas

Estudio sobre el cerebro humano

El cerebro contiene más de 100,000 millones de neuronas y hasta 1,000 billones de conexiones llamadas sinapsis. Las neuronas son auténticas maravillas de la naturaleza, pues son capaces de crear nuestro sentido de la realidad. Se conectan entre sí para formar redes neuronales vastas e intrincadas.

En 1982 los investigadores Christine De Lacoste-Utamsing y Ralph Holloway publicaron en la revista profesional Science que el cerebro femenino tiene un cuerpo calloso más ancho y extenso y por lo tanto mejor desarrollado. La mujer está más interconectada que el varón, ella es integradora, el varón es más separatista, tiende a la esquizofrenia. La mujer trata de juntar lo que el hombre no une, aparta. Eso no es cultural, es natural.

De Lacoste-Utamsing y Ralph Holloway explicaron que los 200 millones de fibras del cuerpo calloso eran más gruesas en la parte posterior en las mujeres que en los hombres. Con eso el cuerpo calloso no solo se asemeja por su forma a un viejo auricular de teléfono, sino que tiene la misma función. Con ayuda del cuerpo calloso se entienden las dos mitades del cerebro. Y si ambos investigadores tienen razón, en las mujeres lo hacen con más y mejores conductos que en el caso de los hombres. Las consecuencias serían obvias: dado que el sentimiento y la razón están mejor armonizados en las mujeres, ellas tendrían mejores intuiciones. Y también la capacidad para el multitasking reside simplemente en los mejores conductos.

Berenbaum en 2008 y McClure en el 2000 han observado que durante los últimos años de preescolar y los primeros de la escuela primaria, las niñas tienden cada vez más a jugar en pequeños grupos íntimos, mientras que los niños suelen constituir amplios grupos organizados jerárquicamente, centrados en la competición. Los chicos se interesan más por los juegos competitivos y las niñas por los juegos cooperativos. (Sex differences in childrens play).

Charlesworth en 1987 descubrió que las niñas accedían más a los juguetes mediante la negociación verbal que mediante la presión física, a diferencia de los niños. (Gender comparisons of preschoolers behavior and resource utilization in group problem solving).

Los chicos no entienden por qué a las chicas les gusta tanto hablar y enviarse mensajes de texto por el móvil, o por qué necesitan relatar en detalle cada minuto de su existencia. Los chicos suelen enviarse mensaje ultrabreves (Fox en el 2007 ha estudiado diferencias de género en la mensajería instantánea y ha observado que las mujeres envían mensajes más expresivos emocionalmente que los enviados por los hombres. (The medium makes a difference: Gender similarities and differences in instant messaging).

Los hombres tienen dos veces y medio más espacio cerebral dedicado al impulso sexual en el hipotálamo. El hombre por lo general está siempre preparado para aprovechar una oportunidad sexual.

La amígdala (elemento cerebral) es el sistema de alarma de la amenaza, el miedo y el peligro. Dirige los impulsos emocionales. Esta área es mayor en los hombres que en las mujeres. El lado del cerebro llamado núcleo premamilar dorsal es el área de defensa del territorio, contiene los circuitos de la defensa territorial, el miedo y la agresividad. Más amplia en el hombre que en la mujer.

Ohair en 1987 señala que por lo que se refiere a la utilización del engaño verbal, los investigadores han descubierto que los hombres se sienten biológicamente más cómodos que las mujeres con esa táctica. Se ha medido la tensión vocal de hombres y mujeres mientras dicen mentiras al sexo opuesto y se ha podido observar que los hombres muestran mucha menos tensión eléctrica al mentir. (Gender and vocal stress differences during truthful and deceptive information sequences – Human Relations).

Los investigadores de la Universidad de California  descubrieron que el cerebro masculino solo necesita doce centésimas de segundo para clasificar a una mujer como sexualmente interesante o no. Esto significa que ocurre antes del procesamiento consciente. (The chronoarchitecture of human sexual desire: A high-density electrical mapping study – Neuroimage).

Lindenfors en 2007 manifiesta que el área septal del cerebro masculino, encargada de la inhibición de la ira, es más pequeña en el cerebro femenino, por lo que la expresión de la ira es una respuesta más común en el hombre que en la mujer. («Primate brain architecture and selection in relation to sex» BMC Biol).

En los centros del cerebro para el lenguaje y el oído, por ejemplo, las mujeres tienen un 11% más de neuronas que los hombres. (Witelson S. F. – 1995 – «Women have greater density of neurons in posterior temporal cortex»).

El eje principal de la formación de la emoción y la memoria – el hipocampo – es también mayor en el cerebro femenino, igual que los circuitos cerebrales para el lenguaje y la observación de las emociones de los demás. (Goldstein J. M. – 2005 – «Sex differences in prefrontal cortical brain activity durin FMRI of auditory verbal working memory». Neuropsychology).

El cerebro femenino tiene muchas aptitudes únicas: sobresaliente agilidad mental, habilidad para involucrarse profundamente en la amistad, capacidad casi mágica para leer las caras y el tono de voz en cuanto a emociones y estados de ánimo se refiere, destreza para desactivar conflictos. Todo esto forma parte de circuitos básicos de los cerebros femeninos. Son los talentos con los que ellas han nacido y que los hombres, francamente, no tienen.

Muchas mujeres encuentran alivio biológico en compañía de otra; el lenguaje es el pegamento que conecta a las mujeres entre sí.

Louann Bizendine

Hyde J. S. en 1988 expresa que no es de sorprender, pues, que algunas áreas verbales del cerebro sean mayores en las mujeres que en los hombres ni que estas, en general, hablen mucho más que ellos. Las cifras cambian pero, como promedio, las muchachas pronuncian dos o tres veces más palabras al día que los chicos. Ya sabemos que las niñas hablan antes y que a los 20 meses tienen en su vocabulario el doble o el triple de palabras que los niños. («Gender differences in verbal ability: A meta-analysis», Psychol Bull).

La teoría de «combate o fuga» descrita por W. B. Cannon en 1932. Según esta teoría, una persona sometida a estrés o a una amenaza atacará a la fuente de dicha amenaza si existe una posibilidad razonable de vencer; de lo contrario, el individuo escapará de la situación amenazadora. La profesora de psicología de la Universidad de California, en Los Ángeles, Shelley Taylor, arguye que ésta es con mayor probabilidad la respuesta masculina a la amenaza y al estrés.

En lo concerniente a la fuga, las hembras son menos aptas, en general, para escapar cuando están embarazadas, crían o cuidan de un niño vulnerable. Como resultado, las hembras parecen disponer de algunas reacciones ante el estrés, además del «combate o fuga», que les permiten protegerse a sí mismas y a las crías dependientes de ellas. Una de estas reacciones puede ser la de confiar en los lazos sociales. Las hembras de un grupo social fijo están más inclinadas a acudir a la ayuda recíproca en situaciones de amenaza o estrés. Esta norma de conducta se denomina «cuida y busca amistades» y puede constituir una estrategia particularmente femenina. Cuidar implica actividades de tutela que fomentan la seguridad y reducen la desgracia para la hembra y su cría. Hacer amistades es la creación y conservación de redes sociales que puedan ayudar en este proceso. Estudio de Taylor S. E. año 2000. («Biobehavioral responses to stress in females: Tend-and-befriend, not fight-or-flight», Psychol Rev.).

En otro estudio —éste de la Universidad de Stanford—, unos voluntarios observaron imágenes emotivas mientras se escaneaban sus cerebros. En las mujeres se encendieron 9 áreas cerebrales diferentes y en los varones sólo dos. La investigación también demuestra que es una característica de las mujeres recordar los acontecimientos emocionales.

Pasamos más del 99% de los millones de años que les costó evolucionar a los seres humanos viviendo en condiciones primitivas. Podemos pensar que somos un poco más sofisticados que Pedro y Vilma Picapiedra, pero nuestros perfiles y equipos mentales básicos son los mismos.

Por último, mencionar los tres tipos de cerebros:

  1. Reptiliano.
  2. Límbico.
  3. Neocortical.

La parte más antigua es el cerebro reptiliano, o tronco encefálico, el cual está diseñado para la supervivencia. En él se encuentran los centros de control vitales que nos permiten respirar, tragar y que nuestro corazón lata, entre otras cosas. También da lugar al hambre, al impulso sexual y a la reacción de lucha o huida.

El sistema límbico fue el siguiente en evolucionar. En él se encuentran el cerebro emocional y la memoria a corto plazo. Las emociones basadas en temor o deseo evolucionaron para estar al servicio de los impulsos instintivos del cerebro reptiliano.

La última parte en desarrollarse es la neocorteza o neocórtex, la región responsable del intelecto, la toma de decisiones y el razonamiento superior. Mientras que el cerebro reptiliano y el límbico nos impulsan hacer lo que sea necesario para sobrevivir, la neocorteza representa la inteligencia para lograr nuestros propósitos, al tiempo que impone límites a nuestras emociones e impulsos instintivos.

El cerebro reptiliano y límbico son doscientos millones de años más antiguos que el cerebro neocortical.

05 de setiembre 2020

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