Introducción Psicoanálisis

Curiosidades psicoanalíticas del Sommus

Sommus, palabra que viene del latín; significa sueño. Según el DRAE, en su acepción número uno equivale al acto de dormir. En la tercera acepción, indica que es el acto de representarse en la fantasía de alguien mientras duerme. Y en la quinta señala: cosa que carece de realidad o fundamento.

Platón decía que los buenos son aquellos que se contentan con soñar lo que los malos efectúan realmente.

En el libro «Introducción al Psicoanálisis» Sigmund Freud nos ofrece una conferencia científica en donde explica algunas lecciones e interpretaciones acerca de los sueños.

  • Los hijos, hermanos o hermanas, tienen por símbolos pequeños animales y parásitos
  • El nacimiento es casi siempre representado por una acción en la que el agua es el factor principal: soñamos muchas veces que nos arrojamos al agua porque salimos de ella y que salvamos a una persona de morir ahogada o somos salvados.
  • La muerte es reemplazada en el sueño por la partida o por un viaje en ferrocarril, y estar ya muertos, por diversos indicios oscuros y siniestros.
  • Aquellos sueños, a veces tan bellos, que todos conocemos y en los cuales el vuelo desempeña un papel tan importante, deben ser interpretados como fundados en una excitación sexual general, o sea, en el fenómeno de la erección.
  • Las golosinas sirven con frecuencia para simbolizar el goce sexual. La satisfacción sexual obtenida sin el concurso de una segunda persona es simbolizada por toda clase de juegos y por el acto de tocar el piano.
  • El resbalamiento, el descenso brusco y el arrancamiento de una rama son representaciones finalmente simbólicas del onanismo.
  • Las flores designan los órganos genitales de la mujer, y más especialmente la virginidad. Recuerda, a este propósito, que las flores son efectivamente los órganos genitales de las plantas.
  • Cuando en nuestros sueños salvamos a una persona de las aguas, hacemos de ella nuestra madre o simplemente una madre.

Dichos conocimiento, expresa Freud, los extraemos de diversas fuentes, tales como las fábulas, los mitos, el folklore o estudio de las costumbres, usos, proverbios y cantos de los diferentes pueblos, y, por último, del lenguaje poético y de lenguaje común.

La elaboración onírica nos hace retornar a una doble prehistoria: en primer lugar, a la prehistoria individual, o sea, a la infancia, y después, en tanto en cuanto todo individuo reproduce abreviadamente en el curso de su infancia el desarrollo de la especie humana, a la prehistoria filogénica.

23 de octubre 2020

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